Montaña de trufa, Mar de azahar


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Desde el Maestrazgo hasta la plana, pasando por campos de viñedos, almendros y olivos. La segunda provincia más montañosa y la costa mediterránea con todas sus playas luciendo la bandera azul. Sí, es la gran desconocida, la provincia olvidada de la comunidad valenciana, según cuentan los oriundos y la costa que huele a flor de azahar y que muchos no sitúan en el mapa. Hace casi 20 años que esta tierra nos “adoptó”, y a los aún nos preguntan por qué dejasteis una tierra tan próspera como la Navarra, yo siempre tengo una respuesta: miro al cielo azul y señalo a Lorenzo, presente todo, o casi todo el año. No hay más que decir. Abrir la persiana en pleno mes de febrero y ver el sol y la luz que entra a raudales no tiene precio.

Ya en los años 70, cuando era una niña con siete años, descubrí con mis padres esta “terreta” y los recuerdos se quedaron grabados a fuego en mi cabeza. Siempre lo cuento porque aún me río. En el Hotel Bonaire en Benicassim me hice una súper amiga de Segorbe que decía: “Soy de Segorbe la mejor ciudad del orbe” y yo la miraba “ojo plática” porque no entendía nada. Con ella jugaba todo el día, y hasta comíamos juntas en el comedor solas, como dos adultas. Después de comer, nos poníamos en la orilla de la piscina con las piernas colgando en el agua, y contábamos religiosamente los segundos que nos faltaban para poder volver a bañarnos después de hacer la digestión. Fue uno de los veranos que recuerdo con más cariño. Casi 25 años más tarde, cuando volví a ver la piscina del hotel me pareció pequeña, cuando era una niña me pareció enorme, la mejor piscina del orbe….

Y aquí estamos, desde hace casi 20 años. Como dice un familiar “os habéis jubilado antes de tiempo” y no le falta razón. Sueño cumplido: vivir en un lugar con sol y playa y, que además, lo tiene todo: montaña, pueblos en el interior, como Culla o Villafamés en la lista de los más bellos de España, parques naturales y muchos motivos para descubrir la provincia “desconocida” del Mediterráneo. He preparado varias rutas, aunque seguramente me dejaré algún sitio en el tintero. Si es así, pido disculpas y prometo ir añadiendo las sugerencias que surjan.

Ruta Costa del Azahar: Benicássim – Oropesa – Alcocebre – Peñíscola
La ruta comienza en Benicassim, a 14 kilómetros de la capital. Es la ciudad de veraneo de los propios castellonenses que viven durante los meses más fríos en la capital y de muchos madrileños que desde hace décadas eligieron este rincón para pasar sus vacaciones. La zona más bonita es la que rodea al Hotel Voramar, un hotel emblemático con mucha historia en su haber. En este hotel se han rodado películas, se han alojado famosos como Hemingway o el poeta Miguel Hernández, fue hospital militar durante la Guerra civil, atendiendo prioritariamente a efectivos de las Brigadas internacionales, que resultaban heridos en la Batalla de Teruel. La toma de Benicássim en 1938 por los Nacionales hizo que el Voramar cambiase de manos pero no de utilidad, por lo que siguió siendo hospital militar hasta el fin de la contienda. Hoy en día sigue siendo todo un referente y merece la pena alojarse, comer o tomar algo en su terraza a pié de playa. http://www.voramar.net

Desde el hotel, tenemos tres opciones: recorrer la ruta verde que discurre por la antigua vía de tren hasta Oropesa del Mar. Un paseo de unos 4 kms muy agradable con vistas al mar. http://www.oropesadelmarturismo.com/ver/564/V%C3%ADa-Verde.html

Otra opción es darse un homenaje de Thalasso terapia en las Termas Marinas del Hotel “Palasiet”. Ubicado en los jardines de una antigua villa del siglo XIX, cuenta con unas vistas espectaculares sobre el Mediterráneo, desde sus terrazas o directamente desde el interior de su “infinity pool”. Un lujazo al alcance de todos los bolsillos. Un tratamiento completo que incluye masaje y circuito de spa a partir de 55 euros. https://www.palasiet.com

Por último, una tercera opción, desde el Hotel Voramar,  es recorrer el Paseo de las Villas. La alta burguesía valenciana de principios del siglo XX disponía de sus villas de veraneo en las playas de Benicássim y merece la pena hacer el recorrido de 1 kilómetro, viendo las fachadas modernistas de estas villas de verano algunas más antiguas y decadentes que otras. Incluye 51 villas censadas y tal fue su esplendor que a esta zona turística se la conocía como el pequeño San Sebastián o el Biarritz valenciano. Hay dos itinerarios, denominados la Ruta del Infierno o la Ruta del Cielo, dependiendo de la zona visitada. Las villas “infernales” eran muy ruidosas por las escandalosas fiestas que se celebraban en la época de esplendor, mientras que la ruta celestial, transcurre por las villas que se distinguían por la tranquilidad. En medio de ambas zonas, están los bonitos jardines de Comín, que al estar entre el cielo y el infierno son conocidos popularmente como “el Limbo”. Para revivir esta época dorada, el ayuntamiento de Benicássim organiza todos los años unas jornadas “Belle Époque”. La zona de las villas retrocede en el tiempo, y durante 3 días Benicássim se transforma en un escenario del Gran Gatsby: http://turismo.benicassim.es/turismo/eventos/392/27559-benicassim-belle-epoque

Antes de seguir la ruta por la costa hacia el norte, no dejamos Benicássim sin subir hasta el Monasterio de los Carmelitanos en el parque natural del Desierto de las Palmas. No es un desierto en sí, el término procede de la orden carmelita que denomina de este modo a los espacios dedicados al retiro espiritual. Y “de las palmas”, viene de la abundancia de palmitos (palmeras enanas) que proliferan en este paraje tan singular. Las vistas desde el mirador del Monasterio son espectaculares. También se puede visitar la Iglesia del Convento: http://turismo.benicassim.es/lugares/370/81807-monasterio-desert-de-les-palmes. Sólo por las vistas y el paisaje de este lugar, merece la pena subir y sufrir las curvas del trayecto.

Después de Benicassim, hacia el norte, la primera localidad que nos encontramos es Oropesa del Mar, famosa en el mundo entero por ser la sede de “Marina Horror, ciudad de excavaciones”. En toda la costa Mediterránea no hay un lugar tan demoledor como éste. Cientos de apartamentos conforman un muro infinito de cemento frente al mar. Un monstruo de piedra que invade cualquier espacio libre en kilómetros. A esta aberración arquitectónica la llaman Marina d´or y, sólo por ver de lo que es capaz de hacer el ser humano en su destrucción masiva del medio ambiente, merece la pena ir a visitar esta “ciudad de excavaciones”. Todo es surrealista: los jardines artificiales con cascadas de cartón piedra que huelen a cloro, bancos de mosaico con altavoces camuflados , columnas pintadas como si fuesen de mármol de Carrara, cúpulas pintadas imitando la Capilla Sixtina de forma burda y casi insultante…..

¡Cuidado! También puede ser peligroso visitar este lugar. Aún recuerdo la vez que me quedé encerrada en una de las puertas giratorias. Tardaron un bueno rato en rescatarme, me sentí como José Luís Vázquez encerrado en la cabina telefónica. Así que aviso a navegantes: si no queréis tener pesadillas, mejor seguir la ruta hacia Alcocebre sin parar aquí, aunque os despierte el morbo tal nivel de “frikismo”.

Alcocebre, es otra cosa. Se nota que en este refugio alemán, a los constructores insaciables patrios no les han dado tregua. Un lugar ideal para pasar unas vacaciones tranquilas. No hay edificios altos, sus playas son de arena fina, los alemanes han “colonizado” esta zona y no sufre las aglomeraciones de su vecina Peñíscola. Bañarse en sus calas y en sus playas es otra historia:  https://www.alcossebre.org/playas-y-calas/

Entre Alcocebre y Peñíscola, se encuentra el Parque Natural de Sierra de Irta. La particularidad de este parque es que ocupa 15 kms de litoral con playas, calas y rutas de senderismo que lo hacen único. Parece mentira que se ubique entre dos moles urbanísticas como son Oropesa y Peñíscola.  De hecho es el único es el último trozo de litoral mediterráneo que queda sin edificar desde Francia a Almería.
Este vídeo es muy interesante y explicativo. Invita a visitar el parque natural: https://www.youtube.com/watch?v=VUIRWgwD3rw&t=23s

La ruta de la costa hacia el norte, culmina en Peñíscola. ¿Quién no ha ido hablar de este destino turístico?. Una ciudad medieval en el mar, presidida por un Castillo templario en el que habitó un Papa díscolo, que desafió a Roma. No es “juego de tronos” pero, casi. No me canso de recorrer las calles del pueblo viejo, de respirar el aire puro a mar que acompaña siempre, de sorprenderme como una niña cada vez que el “bufador” expulsa el agua con toda su fuerza, de husmear en las tiendas que asoman sus escaparates a las calles adoquinadas, de tomar una horchata bien fría en una de las terrazas que rodean al castillo del Papa Luna. Peñíscola se expande de forma imparable pero el pueblo viejo de paredes encaladas y de contra-ventanas pintadas de color azul sigue manteniendo su encanto. Si además de callejear por el tómbolo, uno quiere darse un baño en una de sus dos playas, puedo hacerlo en la Playa Norte que es larguísima, y se extiende desde Peñíscola hasta Benicarló, o en la Playa Sur, situada junto al puerto pesquero. Junto a la Playa Sur, y separada por un pequeño espigón, se encuentra la cinematográfica Playa de las Viudas, en la que apareció el Profesor Hamilton en la “Calabuch” de Luis García Berlanga.

Una buena época para visitar Peñíscola es en septiembre, cuando las hordas de turistas ya no son tan invasivas y se celebran las fiestas patronales (desde el 7 de septiembre al segundo domingo consecutivo) que incluyen, el último fin de semana, majestuosos desfiles de Moros y Cristianos. Ver las “enfilás” por las estrechas calles del pueblo viejo, en el islote, no tiene precio. https://www.youtube.com/watch?v=2hxSvKxdxQU

Ruta del Maestrazgo: Vinaroz, ruta de olivos milenarios – Morella – Ares del Maestrazgo – Benasal y Culla.
La segunda ruta nos aleja de la costa hacia el interior montañoso, hacia el Maestrazgo. Partimos desde Vinaroz, otro destino turístico que ha perdido protagonismo, al estar muy cerca de Peñíscola. Eso sí, para comer sus famosos langostinos no hay excusa, es un “must”. El puerto pesquero tiene su encanto, y como dato curioso, parece ser que la mayoría de la población musulmana que fue expulsada de España en el año 1609, salió desde este puerto.

Desde Vinaroz, dejamos la costa y nos adentramos unos 27 kms hasta Canet lo Roig, el pueblo de los olivos milenarios. La mayor concentración de olivos milenarios del mundo, se encuentra en Castellón, concretamente en esta zona denominada Maestrat. Algunos probablemente fueron plantados por iberos y romanos y, en su mayoría, en época musulmana. Según un censo que han elaborado, hoy por hoy hay casi 5000 olivos (4.798) en activo. Pero hay muchos más. Desde este pueblo salen varios itinerarios que se pueden hacer caminando o en coche.

Es impresionante ver los troncos de estos olivos, a cada cual más monumental y hermoso.  A partir de los 3,5 metros de perímetro de tronco se considera ‘monumental’ a un olivo, y varios de los que se han encontrado rebasan los diez. Anualmente se celebra un concurso para elegir el Olivo monumental del año. Difícil tarea tienen para elegir, porque pongas dónde pongas la vista es sencillamente espectacular el barroquismo de los troncos. Este artículo describe muy bien el tesoro milenario que se esconde en esta zona: http://valenciaplaza.com/olivos-de-castellon-el-secreto-del-paisaje-milenario

Para conocer los itinerarios que se pueden recorrer también es útil este enlace: https://www.canetloroig.net/?page_id=114. Y para coronar, y sacar los kleenex, hay que ver la película “El olivo” de Icíar Bollaín, inspirada y rodada en esta reserva natural. Un pelín dramática pero muy sensible a lo que cuesta mantener este hábitat natural de los olivos milenarios sin que acaben en una rotonda o en el jardín de un caprichoso. La película entera: http://www.rtve.es/alacarta/videos/cine-en-tve/cine-tve-olivo/4419399/

A unos 40 minutos desde Canet nos espera el pueblo más bonito de España según el periodista Juan Adriansens. Morella, la capital del Maestrazgo, eje de las guerras carlistas, escenario de las batallas de El Cid Campeador y de contiendas como la Guerra de Sucesión. Sus dieciséis torres, seis portales y casi dos kilómetros de muralla configuran una silueta única, coronada por el imponente castillo. La imagen más impactante surge antes de llegar, cuando te vas acercando a esta mole medieval que domina en las alturas. Se recomienda aparcar en la parte alta de las murallas, y acceder al centro por la Puerta de San Miguel. Justo al entrar, a mano derecha, nos espera una de las “pastisserías” donde se venden los famosos “flaons” de Morella. http://www.saboreandolasestrellas.com/2017/05/flaons-de-morella.html

Con un « chute » de glucosa, el paseo por Morella es « pan comido ».  Bajamos por la calle Virgen del Pilar hasta la calle principal, la calle Blasco de Alagón con sus famosos soportales a los lados. Conforme nos vamos adentrando por el centro de Morella, veremos varias casonas y palacios como  la Casa Piquer del siglo XVI, la Casa del Consejo y los Estudios (XVI) , la Casa de la Cofradía de “Llauradors” (siglo XVII), la Casa Rovira (donde cuenta la tradición que San Vicente Ferrer obró el milagro de resucitar a un niño que su madre había ofrecido como sacrificio), el Palacio del Cardenal Ram (siglo XVI, hoy hotel), el Palacio del Marqués de Cruilles (siglo XVI), o el de los Ciurana de Quadres (siglo XIV).

“Ciudad de Reyes”, decía Jaime I el conquistador, el Pater de la comunidad Valenciana, el rey que liberó estas tierras de los califas musulmanes. Si acompaña el buen tiempo, subir hasta la cima dónde se ubica el Castillo es de obligado cumplimiento. El acceso al castillo se realiza a través del gótico Convento de San Francisco, emplazamiento histórico donde se celebró la reunión entre el Papa Luna, fray Vicente Ferrer y el rey Fernando I de Aragón para intentar dar solución al Gran Cisma de Occidente (crisis de la iglesia católica). Desde sus 1.070 metros de altitud hay una panorámica espectacular del acueducto de Morella, la plaza de toros, las murallas y en general, de toda la comarca de Els Ports y de la ciudad.

Comer en Morella es un placer. Hay varias opciones, desde los sofisticados platos del restaurante Vinatea: http://restaurantevinatea.com/ hasta los platos más tradicionales y populares como la sopa morellana, las migas de pastor o el timbal de cordero de Casa Roque: http://www.casaroque.com. La oferta astronómica es amplia, Morella es uno de los destinos turísticos “estrella” de la Comunidad Valenciana. Y después de una buena comida, una buena siesta, cubiertos con unas mantas morellanas fabricadas artesanalmente con lana local. Morella llegó a tener cientos de telares.

Durante el siglo XIX y principios del XX, la producción textil fue el medio de vida principal de la población. ¿Curioso no?: http://www.morellaturistica.com/ver/1342/Manta-Morellana.html.
Quizás, esta tradición textil explique por qué en las fiestas del Sexeni de Morella, las calles se engalanan con grandes diseños ornamentales. Estas fiestas, como su nombre indica, se celebran cada seis años en honor a la Virgen de Vallivana como agradecimiento por haberles liberado de una terrible de plaga de peste que aconteció en el año 1672.  Procesiones, danzas, exhibiciones, y muchos actos centenarios en una fiesta única que merece la pena disfrutar, aunque sea cada seis años.: http://www.morella.net/sexenni/historia/?lang=es

Antes de regresar a la capital y acabar esta ruta, si se dispone de tiempo, el Maestrazgo  se lo reparten  entre Castellón y Teruel, y merece la pena visitar también los siguientes pueblos: Puertomingalvo, Cantavieja, Forcal, Iglesuela del Cid o Mirambel. http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/maestrazgo-tierra-templarios-entre-castellon-teruel_10995/3

Y si el tiempo apremia,  al bajar hacia la costa de nuevo, primero pasaremos por una réplica de Morella, un pueblo que también se ubica en las alturas, a 1.195 metros, y que se llama Ares del Maestrazgo. No es tan majestuoso como Morella, pero también cuenta con un castillo templario sobre la muela rocosa que preside el pueblo, una antigua lonja de estilo gótico que ahora es sede del Ayuntamiento, y unas pinturas prehistóricas que han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y por supuesto, lo mejor, las vistas panorámicas sobre el Maestrazgo desde su mirador, junto al Museo de la Cova, dónde se puede ver una exposición permanente sobre la historia y evolución de la localidad.

Si llegados a este punto del día, nos duelen todos los músculos del cuerpo, en el camino, siguiendo con la bajada de regreso, desde las montañas hacia la costa, podemos parar en el pueblo de Benasal, famoso por su balneario y su agua mineral. http://www.balnearios.org/balneario/benassal

Finalizamos la ruta del Maestrazgo en Culla, otro pueblo en las alturas con unas vistas espectaculares sobre el Maestrazgo desde las ruinas del Castillo árabe del siglo III. Su núcleo urbano es pequeño pero lleno de historia. Sus calles adoquinadas y casas de piedra forman un entorno único, dónde destacan varios edificios como el antiguo granero del Comendador, conocido como la Presó (prisión) del siglo XIII, el Antiguo Hospital que suele acoger exposiciones de arte y la Iglesia de El Salvador. Un lugar mágico y medieval, la “guinda” de la Ruta del Maestrazgo.

Ruta del vino: Villafamés – Les Useres – Xodos.
Dicen los lugareños que en la zona del Plà de Les Useres, a tan sólo media hora de la costa mediterránea, la tradición vitícola es milenaria. Desde la llegada de los romanos siempre se ha producido vino en esta zona e incluso tuvieron sus momentos de gloria cuando producían, en el siglo XIX, los famosos vinos llamados “Carlon”, especialmente en Benicarló: https://www.devinosyvides.com.ar/nota/348-que-era-el-vino-carlon

Pero con la crisis de la filoxera primero y la entrada de España en la Unión Europea después, se arrancó la mayor parte del viñedo que en esa época, en los años ochenta, estaba compuesto principalmente por plantas híbridas.  Así al final de los ochenta, la viticultura casi desapareció de Castellón. Se ha ido recuperando, poco a poco, la tradición vitícola y en la zona de Villafamés- Les Useres nos encontramos con varias bodegas familiares que merecen la visita: http://www.rutadelvinocastellon.com/bodegas/. Personalmente, recomiendo la cata de vinos y la comida campera en la Bodega “Clos d´esgarracordes – Baron d´Alba”. El dueño Sergio es encantador y el lugar donde se ubican la bodega y los viñedos es entrañable y muy agradable.

Pero antes de dejarse tentar por el Dios Baco, descubrir uno de los pueblos más bellos de España merece la pena. Villafamés, el pueblo de los pintores, de la roca grossa, de las calles encaladas y piedra roja recibe al viajero con los brazos abiertos desde su emplazamiento singular. Villafamés se descubre caminando aunque al llegar a la cima, dónde está el Castillo, falte la respiración.  Al iniciar el paseo ascendente, la primera sorpresa con la que nos encontramos es la impresionante “Roca grossa” que cuelga literalmente del suelo y que parece que va a caer y causar una masacre, de un momento a otro. Cuenta la leyenda que al tocarla, hay que pronunciar tres deseos para que se cumpla al menos uno. Una vez pasado el tramo “peligroso” toca seguir subiendo y perderse por las calles estrechas que conducen al Castillo, pasando por la placita del Ayuntamiento, el Museo de Arte contemporáneo o por la fachada del hotel el “Jardín vertical”. Villafamés es un pueblo de artistas. Por eso, no es extraño que en este pequeño pueblo exista un Museo de Arte contemporáneo tan relevante: http://macvac.vilafames.es/edificio. A mí me gusta especialmente la obra de una artista local que se llama Claudia de Vilafamés con sus obras híper realistas, al más puro estilo Antonio López: http://claudiadevilafames.net/portfolio.

A diestra y siniestra, en Villafamés es imposible no hacer fotos. Los rincones entrañables se multiplican. Uno de mis preferidos es la plaza de la Sangre, justo al lado de la entrada al Castillo. No tiene nada, es pequeña y no tiene unas vistas espectaculares pero me gusta sentarme en el banco que tiene junto a la pared de piedra y respirar hondo contemplando la torre principal del Castillo de origen árabe. Fue conquistado por Jaime I el fundador de la Comunidad Valenciana, en el año 1235. De los árabes pasó a la Orden del Temple y posteriormente al Maestrazgo de Montesa. Durante las guerras Carlistas, esta localidad también tuvo su protagonismo ya que fue escenario de varios enfrentamientos entre los isabelinos y las tropas de Cabrera (el León del Maestrazgo Carlista), Serrador y Forcadell.

Muy cerca de Vilafamés, atravesamos el Plá de Useres, una planicie a los pies de la cumbre del Penyagolosa y llegamos a Les Useres, segundo destino de nuestra ruta del vino. No es tan bonito como Vilafamés, pero es conocido por ser el origen de una de las tradiciones más auténticas y antiguas de la Comunidad Valenciana: La Peregrinación de Les Useres a San Juan de Peñagolosa. https://www.youtube.com/watch?v=YyZfF3fZvoQ

El último viernes de abril el pueblo de Les Useres despide a una comitiva formada por 13 hombres (todos tienen que estar vinculados con el pueblo) que representan a Jesucristo y los doce apóstoles, junto a varias personas que les ayudarán a cumplir con su peregrinación penitencial al Santuario de San Juan de Peñagolosa, a 35 kms de Les Useres. El origen no se conoce a ciencia cierta, si fue por pestes, sequías o guerras, lo que sí se sabe es que es una tradición muy arraigada. En este enlace se explican todos los actos que se celebran durante la peregrinación: http://www.lesuseres.es/visitantes/los-peregrinos-de-useras. Cuando regresan el sábado por la noche, y la gente del pueblo y los foráneos les esperan en silencio, junto a la Ermita de la plaza mayor, es un momento mágico, a marcar en la agenda viajera.

Los peregrinos en su ruta a pié atraviesan el tercer pueblo de la ruta del vino: Xodos. No podíamos acabar la ruta sin ver otro pueblo encaramado en un cerro, a varios metros de altitud sobre el nivel del mar (1.063 más concretamente). Al igual que Vilafamés, también cuenta con Castillo, aunque más arruinado. Sus calles, empinadas y escalonadas, están llenas de restos de murallas, puertas y torres integradas en las edificaciones actuales.  Un viaje en el tiempo coronado por la cima más alta de la provincia, y segunda de la Comunidad Valenciana, que se ve de forma espectacular desde Xodos. El Penyagolosa alcanza los 1813 metros de altitud y su cima con forma de mirador se ve desde varios kilómetros a la redonda.

Ruta de los Naranjos: Burriana – La Vall d´Uxó – Segorbe – Navajas
Esta ruta huele a flor de Azahar a finales de marzo y principios de abril. Es un aroma tan embriagador que a veces incluso resulta demasiado fuerte y hay que cerrar las ventanillas del coche. La primera parada es en la antigua capital de la provincia: Burriana. Su nombre árabe viene de Burj (torre) por el gran número de torres que tiene y ana por el río Anna que flanquea toda la ciudad. Rodeada de naranjos, Burriana cuenta con 15 km de costa y una playa “el Arenal” de grandes dimensiones y arena fina, escenario del famoso festival de música “Arenal Sound” que compite en popularidad con el FIB de Benicassim cada verano.

Burriana-París y Londres, no es sólo una frase hecha, así de farrucos son los oriundos de la zona. Se consideran tan “capitalinos” que desde hace siglos miran por encima del hombro al resto de la provincia. Ya decían en los textos a principios del s. XXEn Castelló porten gorra,en Almassora, barret, en Vilareal mocaor i en Burriana sombreret”. Fue también un lugar estratégico en la reconquista de Valencia y recibió Carta Puebla del propio monarca el día de todos los Santos del año 1233.

Este “orgullo patrio” se nota en sus calles. Edificios rimbombantes con fachadas modernistas, pertenecientes a las familias que se han hecho ricas gracias al cultivo de la naranja. La Iglesia de San Salvador de estilo gótico-valenciano destaca por su torre-campanario de 51 metros de altura, el ex-convento de la Merced, el templo de San José de los Carmelitas descalzos y la ermita de San Blas, son otros edificios que configuran el centro histórico de la capital de la Plana Baja. Perdón, capital del mundo mundial…

Desde la costa, al siguiente punto, nos dirigiremos hacia el interior. La Vall d´Uixó es un municipio que ofrece al viajero un lugar único: Las Grutas de San José. (Coves de San Josep) son un conjunto de cuevas que se formaron hace aproximadamente 250 millones de años, en el triásico. Están situadas en el Parque Natural de la Sierra de Espadán a dos kilómetros de la localidad de La Vall d’Uixó. Se tiene constancia de la existencia de esta cueva desde hace 9.000 años, en el post-paleolítico gracias a las pinturas y de diversos restos arqueológicos hallados en ellas. Hoy en día aún no se conoce el origen del río ni el final de la gruta.

La visita se realiza en barca a través del río subterráneo navegable más largo de Europa y tiene una duración aproximada de  45 minutos. La visita transcurre a través de aguas tranquilas y de un gran silencio que permite escuchar las gotas que caen al agua y admirar un paisaje de estalactitas y estalagmitas impresionante. http://www.covesdesantjosep.es/

Después de embriagarnos con el olor a azahar y de dar un paseo en barca, nos adentraremos  aún más hacia el interior; entre dos Parques naturales, el de la Sierra de Espadán y el de la Sierra Calderona, llegaremos en poco más de media hora a la ciudad más bonita del Orbe, como decía mi amiga de Segorbe y a Navajas.

Segorbe se descubre con calma, hay mucho por ver y disfrutar. La primera parada obligada es en su Catedral (s. XIV-XVI) y en especial en su claustro gótico y en la capilla en honor a El Salvador. Otros edificios religiosos interesantes son la Iglesia de San Martín del Convento de las Agustinas, donde destaca el retablo gótico de Jacomart y los cuadros de Ribalta; la Iglesia de San Pedro Apóstol, la de San Joaquín y la de Santa Ana, fundada en 1642. Del antiguo recinto amurallado, se conservan las Torres de la Cárcel y del Botxí (verdugo) y el Arco de la Verónica. El Palacio de los Duques de Medinaceli es la sede del Ayuntamiento de esta localidad en la que apenas se escucha hablar valenciano.

Además de ver los diferentes edificios históricos, uno de los puntos más visitados de Segorbe es la fuente de los 50 caños o de las Provincias. Cada caño de agua lleva el escudo de una de las provincias españolas y escuchar el agua que cae de los 50 caños a la vez es un deleite sonoro y visual. De hecho, Segorbe junto a Navajas forma parte de la conocida Ruta de los Manantiales. https://www.youtube.com/watch?v=tRzF-BpZ5nw

Y, por último, otra excusa para visitar esta localidad del interior de Castellón es la popular y conocida Entrada de Toros y Caballos de Segorbe que se celebra desde el siglo XIV, durante la segunda semana de septiembre. En esta carrera el peligro no es virtual, es sencillamente palpable. La manada de toros es arropada y guiada a través de la Calle Colón, por una decena de jinetes. Seis toros y diez caballos entran a gran velocidad, rozando casi a la multitud que se coloca a ambos lados, sin barreras físicas de por medio, cuerpo a cuerpo. ¡Pura Adrenalina! lástima que dure tan poco tiempo, porque si no estás bien colocado no te enteras de nada.
Doy fe de ello. https://www.youtube.com/watch?v=nMa7LSLNSPA

La ruta de los naranjos, llegados a este punto se convierte en la ruta del agua. Después de deleitarnos con los 50 caños, a pocos kilómetros de Segorbe, llegamos a un lugar muy especial en el que el agua también es protagonista. En el pueblo podemos ver algunas casas de Indianos con jardines muy cuidados y a las afueras un paraje natural dónde se multiplican las cascadas, manantiales y piscinas naturales de agua dulce. Es un lugar mágico, muy frecuentado por castellonenses y valencianos. Destaca, sobre el todo El Salto de la Novia una espectacular cascada de 60 metros de altitud que esconde una leyenda  un tanto trágica.  No apta para almas sensibles: http://castellon-en-ruta-cultural.es/la-leyenda-del-salto-de-la-novia-de-navajas/.

Para los que quieran desconectar de las playas abarrotadas en verano, bañarse en las pozas naturales del Paraje natural de Navajas, es una opción muy a tener en cuenta. Eso sí, mejor ir equipados con “cangrejeras” de goma para meterse en el agua porque las piedras resbalan de lo lindo….

La capital y el puerto
La ciudad de Castellón, lamentablemente, no tiene gran interés turístico. Cuenta la leyenda que en los años 70, un concejal de urbanismo dejó en “herencia” una ciudad de torres altas construidas sin ningún tipo de restricciones. El resultado es un centro histórico con algunas casas Valencianas de época, de bonitas fachadas y balaustradas, junto a moles de cemento de diferentes alturas que afean el paisaje. Vas por el centro y es un caos urbanístico, un edificio de 20 pisos junto a otro de 4 y otro de 8, es una ciudad de arquitectura ilógica, ni siquiera llega a la categoría del feísmo gallego. Una pena, porque las casitas valencianas que se han mantenido hablan de un pasado en el que todo el perfil de la ciudad sería así, igualado y no con estas moles de cemento sin ton ni son que salpican un centro casi, casi, psicodélico.

Algunos puntos de interés sí que hay, como por ejemplo el Parque Ribalta, la Plaza Santa Clara donde se concentran varios edificios importantes: el mercado central, el Ayuntamiento, la Concatedral de estilo gótico valenciano, en honor a Santa María y la torre Campanario independiente conocida como  el Fradrí (soltero en valenciano). El casco antiguo tiene dos calles principales, la de en medio y la Mayor, con muchas tiendas, bares y restaurantes. Por último, destaca a las afueras de la ciudad, cerca del nuevo auditorio, la Basílica de la patrona de Castellón, la Virgen de Lledó. El nombre procede de un árbol llamado en valenciano “Lledoner” que en castellano sería almez o ledonero, ya que según cuenta la leyenda fue un labrador el que encontró la imagen a los pies de uno. En las fiestas patronales, se hace una ofrenda de flores, y los castellonenses de todas las edades van ataviados  con sus trajes regionales a la Basílica cargados con ramos para entregárselos a la Virgen, bastante parecido a la ofrenda de flores que hacen los valencianos a su “geperudeta” (la Virgen de los Desamparados) que por su cabeza inclinada parece que tenga chepa.

En el distrito marítimo, conocido como el Grao, la cosa cambia. El Puerto que durante años era un lugar inseguro y poco visitado, se ha transformado y ha recuperado vida, como ha ocurrido en Barcelona o en Valencia. En la plaza del Mar y en el Paseo Buenavista hay un amplio abanico de restaurantes para degustar el pescado fresco que llega diariamente a las lonjas.

Se puede comer bien en cualquier restaurante de la plaza del mar, con menús económicos y con una excelente relación calidad-precio, de  hecho están llenos  todo  el  año.  También  hay  Restaurantes  de fama por su alta cocina  como la  Tasca del  Puerto o el  Rafael. En cualquiera de  ellos,  se puede  degustar los famosos arroces de Castellón  en  todas  sus  variedades: caldoso,  con  bogavante,  paella  valenciana  (la auténtica que es de carne con pollo y conejo), paella de marisco, a banda, del señoret, etc…

Y después de comer opíparamente, lo mejor  es darse un buen paseo por el parque del Pinar, el más grande de Castellón, o por el paseo litoral que parte desde el Planetario hasta el inicio de Benicassim, con casi 5 kms de playas con bandera azul. Lo mejor de Castellón está en sus playas, una costa aún casi virgen, gracias al aeródromo del Gurugú que impide que se construyan cientos de apartamentos como en Benicassim, o como en Oropesa. Este paseo litoral se puede recorrer a pié, en bici o en patines, una auténtica gozada, una “rara avis” en la costa más transitada de Europa.

Y bueno, a fecha de hoy, 18 años ya, hemos cumplido la mayoría de edad en nuestra “terreta” de adopción” y sí, lo digo alto y claro, no sé si será la “millor terreta del mon” como dicen los oriundos, pero casi, casi….

 

 

 

 

4 comentarios en “Montaña de trufa, Mar de azahar

  1. Pero q bien t ha quedado!! Este curso q estaré d vuelta en los madriles , si q si q m voy d visita para la terreta!! Un beso muy grande!!Marián 

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  2. Qué bonito lo cuentas Ana!!!….y qué ganas de volver a disfrutar de esa luz y tranquilidad Mediterranea!
    Estoy segura de que los mejores recuerdos de verano de Ibai y June van a tener de fondo ese sol, esos olivos y a sus queridas Lola y Tuca
    Nos vemos en unos dias….Besos.

    1. Gracias Itziar!!! Seguro que sí, dentro de unos años los recuerdos veraniegos de Ibai y June estarán muy vinculados a esta “terreta” y no sabes cuánto me alegro!!!

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