¡Vamoraver Alicante, Vamoraver!


Lunes 14 de junio: Villena-Biar-Sax-Petrer-Agost-Elda-Orihuela-Salinas de Torrevieja

Rotacismo: consiste en cambiar las eses por erres en las posiciones intervocálicas cuando una palabra acaba en la letra s y la siguiente comienza por vocal. Ejemplo: “quedamoralarochoconloramigor” ….. no es un chiste de Chiquito de la Calzada que Dios lo tenga en su Gloria, se trata de un fenómeno propio, intrínseco del hablar de los alicantinos… y para la primera escapada post-covid, cualquier “marcianada” que nos tocase vivir, era bienvenida, el confinamiento nos ha hecho valorar las pequeñas cosas de la vida.

Y después de este rollo introductorio, inicio el diario viajero de la última provincia que me quedaba de la Comunidad Valenciana. Viviendo en nuestra tierra de adopción, Castellón, desde el año 2000, no era nuestro primer viaje por tierras alicantinas pero sí que nos quedaban varios sitios por ver. Así que “empezamoradescubrir” Alicante por su cara interior, recorriendo una parte de la ruta de los castillos del Vinalopó, empezandopor Villena y acabando en Santa Pola. Pero hay otras cuatro rutas de castillos más: la de los Castillos de las llaves del Reino (en los que se incluye el Castillo de Santa Bárbara en la capital),los de la ruta de Tudmir (que incluye Orihuela, un lugar que tenía muchas ganas de conocer y que íbamos a visitar por fin), los Castillos de las montañas (incluidas las murallas de la Ciudad de Alcoi, una ciudad muy interesante) y los Castillos de la Frontera del Miedo (en dónde destaca el Castillo de Guadalest, un lugar increíble a no perderse si se viaja a Benidorm, es otro planeta, recomendable al 100%). Alicante “sol y playa” pero también una lista interminable de lugares con historia.http://www.costablanca.org/Esp/Descubre_la_Costa_Blanca/Castillos_de_la_Costa_Blanca/Paginas/default.aspx

Ya en el camino hacia Alicante, dejamos por la provincia de Valencia, en el lado izquierdo y en lo alto, el imponente castillo de Xátiva que serpentea la montaña y en el lado derecho, el Castillo de la Orden de Montesa.

La Font de la Figuera, en el límite con las provincias de Murcia y Albacete, es un cruce de caminos que me trajo muchos recuerdos. No sé la de veces que pasé por este pueblo cuando acudía a trabajar a Yecla, en viajes de ida y vuelta en el mismo día. Casi no lo reconozco porque ya no hay que atravesarlo, se rodea por una circunvalación que en pocos minutos te lleva hasta Villena y su colosal castillo. El Castillo de Villena, también conocido como Castillo de la Atalaya, se alza en lo alto del monte de San Cristóbal. Construido en el Siglo XII por el imperio Almohade ha sufrido varios ataques en el siglo XV y durante la Guerra de la Independencia, pero está muy bien conservado, personalmente creo que destaca entre los demás por su excelente estado de conservación. A Villena además de por su castillo, merece la pena patear sus calles durante sus fiestas de Moros y Cristianos del 4 al 9 de septiembre.

Aquí un artículo muy interesante sobre estas fiestas tan singulares: http://www.undef.eu/historia-de-las-fiestas-de-moros-y-cristianos-de-villena/

No he tenido el honor de ver los desfiles o “enfilás” de Alcoi, que según tengo entendido son las fiestas de Moros y Cristianos más afamadas, pero sí que tuve la ocasión de ver los desfiles en Peñíscola y son realmente impactantes. Pura esencia mediterránea, Berlanga en estado puro.

Desde Villena a Biar, menos de 10 kms, para encontrarnos con otro castillo fascinante. Con un calor de chicharrina y nuestras “Tuca y Lola” jadeando de sed en los asientos traseros, no teníamos otra que subir hasta la cima del pueblo en coche, por sus estrechísimas calles. Para ellas su tercer viaje largo después de Huelva y Pamplona. Les encanta viajar, así que nos las llevamos siempre que podemos. No había un alma en los alrededores del Castillo, bueno sí, tres marujas sentaditas en un banco, venga a darle a la sin hueso a pesar de las mascarillas asfixiantes con más de 30 grados a la sombra. Nos miraron raro, creo que no entendían muy bien qué hacíamos allí con dos perras.

Subimos hasta la entrada principal dónde vimos un cartel que anunciaba el precio de la visita: 1 euro. En realidad, es por subir la torre porque el Castillo a pesar de su imponente presencia está en un estado bastante calamitoso. Cuenta la historia que Bliar fue la última ciudad del antiguo reino de valencia que sitió Jaume I y que opuso gran resistencia, con un asedio que se prolongó durante seis meses hasta febrero de 1245.

Desde Biar, no hicimos parada en los castillos de Onil (Palacio-fortaleza del Marqués de dos aguas) y Castalla pero sí en el siguiente de Sax. Aparcamos en el centro del pueblo para comprar pan y el castillo lo tuvimos que ver desde la avenida principal ya que se encuentra cerrado temporalmente. Una imagen vale más que mil palabras, y mi diario viajero se queda mudo ante esta montaña con forma de castillo: https://www.youtube.com/watch?v=j8BWA2EsgfA

Volveríamos, nos quedamos con las ganas… pero son cosas que te pueden pasar, “castillo en obras, perdonen las molestias, razón Califato Almohade”. De castillo en castillo y tiro  porque me toca.. De Sax a Petrer y Elda. Creo que en el resto de España no hay tantos castillos por km2. Nada más llegar por la autovía a Petrer, vemos ya desde el acceso en lo alto de un cerro denominado “del Testigo” la figura del bien restaurado y conservado Castillo de Petrer. Todos los datos históricos se recogen en este blog: http://www.jdiezarnal.com/castillodepetrer.html. Ya era la hora de comer y buscamos un parque con árboles y sombra para nuestro pic-nic con las “niñas”. Pero una vez más, nos encontramos con las cosas absurdas del género humano. Resulta que cada vez hay más restaurantes, tiendas y hoteles que permiten la entrada de perros pero en los parques al aire libre no. ¿Me lo puede explicar alguien? Un parque enorme, precioso, sin gente a esas horas del día con un calor de órdago la mayor y un cartel reluciente de “Prohibida la entrada con perros”, ¡pa´flipar!. Ni Castillo ni leches, a por el siguiente… En mi ruta había apuntado otra parada en Agost y aún hoy me pregunto el por qué.. Un pueblo rodeado de viñedos de uva blanca, la típica del Vinalopó, con emparrados en altura. El pueblo en sí, con perdón de los lugareños, no tenía castillo ni aparentemente nada destacable. Una ermita en lo alto con su calvario y una iglesia con las bóvedas alicatadas de cerámica azul, tan típicas también por estos lares. Sí encontramos un parque al que se podía acceder con perros, y eso nos reconcilió con este pueblo del interior. A la sombra de unos árboles, comimos, bebimos y Tuca y Lola disfrutaron de un rato de esparcimiento a la sombra.

Volvimos a la autovía en dirección a Orihuela y vimos los restos que quedan del castillo de Elda. Según parece han invertido mucho dinero en su restauración, pero si lo comparamos con otros castillo, al de Elda aún le quedan años de recuperación.

Si antes citaba el castillo de Guadalest y el pueblo en sí como de visita obligatoria, no me puedo olvidar de otro castillo que merece la pena el desvío. Se trata del Castillo de Banyeres de Mariola, https://www.youtube.com/watch?v=AKGZdul-KiI,  a escasa distancia del Parque natural de la Sierra de Mariola, otro lugar interesante:https://www.serramariola.org/es/. Esta vez no llegamos hasta allí, pero yo tuve la suerte de ver el Castillo en un viaje de trabajo y lo recomiendo, casi tanto como el de Guadalest.

Al salir de Elda, no paramos hasta llegar a uno de los destinos que tenía pendiente desde hace tiempo, la ciudad que vio nacer al poeta Miguel Hernández, Orihuela. Pero antes de llegar, nos encontramos con una grata sorpresa, un desfiladero lleno de palmeras, kilómetros de palmeras, un mega oasis entre montañas y a punto de aparecer Indiana Jones. No tenía ni idea que Orihuela contaba con el segundo palmeral más grande e importante de Europa, el Palmeral de San Antón, sólo superado por el Palmeral de Elche que tuvimos la suerte de visitar e incluso dormir, dentro del mismo, en el hotel “Huerto del cura” (ocupa los primeros puestos de mi ranking de hoteles): https://www.huertodelcura.com/. Cómo olvidar ese desayuno al borde de la piscina, cuando de repente apareció Cayetana Guillén Cuervo, divina ella, descalza, con sus sandalias de taconazo en las manos, pidiendo mesa para desayunar. Esos momentazos no se olvidan, y bueno, la habitación del hotel entre palmeras tampoco, ¡inolvidable! Vuelvo a Orihuela que pierdo el hilo. Después del palmeral, llegamos al centro histórico y aparcamos donde pudimos, buscando desesperadamente una sombra. Orihuela tiene un encanto especial, desde el primer momento lo sentí. Es una mezcla de ciudad mediterránea con rincones muy castellanos. Empezamos el recorrido por un paseo fluvial que recorre el centro, no tiene comparación con Gerona, pero el río Segura que atraviesa la capital de la Vega Baja, en algunos tramos sí que me trajo recuerdos, sobre todo, las casas de colores que también asoman. Andando, andando vimos varias casonas-palacio con unas fachadas muy blasonadas, muy castellanas:

como el Real Monasterio de la Visitación y de Santa María (las Salesas), el Palacio de Ruvalcaba, el Palacio de la Granja, la Biblioteca Pública y Archivo Histórico Fernando de Loaces, el Colegio Diocesano de Santo Domingo, mientras buscábamos la casa natal del Miguel Hernández. No la encontramos, pero sí acabamos el recorrido en una plaza muy bonita en la que se encuentra ubicada la Iglesia en honor a Santiago Apóstol. Es de estilo gótico pero con fachada Renacentista. ¡Espectacular la fachada! Además, ocurre un fenómeno curioso con la llegada del verano, resulta que el 21 de junio con el solsticio, el último rayo de sol de primavera ilumina una lechuza esculpida en la portada del templo: https://www.televisionvegabaja.es/2021/06/21/el-misterio-de-la-lechuza-en-la-parroquia-santiago-apostol-de-orihuela-da-la-bienvenida-al-verano/.

A media tarde, aún seguía haciendo mucho calor, y nos compadecimos de nuestras perras que jadeaban y pedían beber agua. Así que volvimos al coche por la otra orilla del río para darles de beber y seguir buscando en coche, antes de despedirnos de Orihuela, la casa del poeta. De casualidad, en una calle estrecha, pasamos con el coche por delante de la fachada. No sé por qué me había hecho a la idea que estaría mejor ubicada en una placita o en algún lugar tranquilo, no en una calle con tráfico. https://culturaorihuela.com/casa-museo-miguel-hernandez/. No pudimos entrar en la casa-museo pero sí seguimos nuestra ruta escuchando con la voz de Serrat, “las nanas de la cebolla”. https://www.youtube.com/watch?v=T2bfgetQois y otra que me provocó una llorera de recuerdos….. ¡Cuántas veces escuché esa canción con mi padre….! “Para la libertad”: https://www.youtube.com/watch?v=grdTe5IZqkY.

Me quedo con estas palabras de Pablo Neruda sobre Miguel Hernández: Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Definitivamente, nos gustó mucho Orihuela, valió la pena la espera. Empezaba a atardecer cuando remontamos hacia las Salinas de Torrevieja, justo en esas horas del día en las que la luz invita a fotografiar y las salinas no serían una excepción. Me habían hablado de esta zona y tenía curiosidad por verlas al atardecer. Se vuelven rosas cuando la vida es casi imposible en ellas y sólo viven unos microorganismos. Se puede recorrer este Parque natural en un tren turístico pero optamos por adentrarnos por una orilla y contemplar el paisaje por nuestra cuenta. Dónde paramos había una pareja con acento de Bilbao, sentados en sillas de playa y con los pies a remojo en las salinas. Nuestra visita duró lo poco que tardaron nuestras perras en ponerse de barro hasta el hocico y empezar a sufrir picotazos de mosquitos como perdigones. Negra quedó la toalla de Tuca después de lavarla con agua mineral. La perra “killer” que nos hace reír tantas veces, estuvo a punto de acabar con mi paciencia… Nos supo a poco, tendríamos que volver, sin Tuca y Lola o con ellas pero con escafandras.www.traveler.es/naturaleza/articulos/laguna-rosa-de-torrevieja-salinas-no-apto-para-bano-fenomeno-natural-unico-en-espana/15266

¡Ha ganado Usted un apartamento en Torrevieja! Así viernes, tras viernes durante años en el “Un, dos tres” y yo pensaba pero ¿cuántos apartamento tiene que haber allí? Haberlos hailos, pero me imaginaba Torrevieja mucho más súper poblada, o igual, es que después de 20 años en Levante, me he acostumbrado a ver más cemento que arena en las playas. Cruzamos la ciudad en coche de una punta a la otra, imaginando lo que tendría que ser en Agosto si cuando apenas empezado el verano ya estaba casi a rebosar de ruidos, cafeterías con las fotos de menús grasientos, y gente por el paseo marítimo a paso de chancleta y pareo. No nos sedujo la idea de parar, la verdad, ni siquiera a tomar una caña. El día había sido largo y caluroso y soñábamos con la ducha del hotel que había reservado a las afueras de Alicante capital: otro de la cadena B&B que nos gustó cuando lo reservé en Barajas, y que además admite mascotas.

Alicante y Elche están muy cercanas entre sí, las dos ciudades merecen una escapada. Esta vez, nos las incluí en la ruta porque ya habíamos estado varias veces. Para los que no conozcan, aquí dejo dos enlaces bastante útiles sobre lo más destacable de las dos: Alicante: https://www.viajablog.com/visita-al-centro-de-alicante-de-un-dia/ y durmiendo en el Hotel Huerto del Cura, por supuesto en Elche, aparte de pasear por el palmeral más grande de Europa: https://www.viajablog.com/visita-al-centro-de-alicante-de-un-dia/

Llegamos al hotel casi pasadas las 8 de la tarde. Entendí perfectamente cuando se moviliza una familia con hijos pequeños, la de trastos que hay que menear, que si la comida, los pozales, las camas… nuestras 2 maletitas eran irrisorias. ¡Qué a gusto nos duchamos, cenamos y paseamos sin apenas salir del hotel! En esa zona no hay más que hoteles y edificios de oficinas, pero nos dio igual, no nos apetecía nada, patear más calles, ni oír más ruidos….cosas de la edad. Por cierto, dormimos bajo las banderas de la Unión Europea, bajo las imponentes oficinas del Edificio EUIPO, la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión. Estas oficinas frente al mar molan más que la Rue de la Loi en Bruselas, no hay color.

Martes 15: Isla de tabarca – Finestrar – Villajoyosa – Polop de la Marina- Altea
Emoción, emoción… primer viaje largo en barco para Tuca y Lola. Un paseo corto ya tuvieron cuando pasamos de Sanlúcar de Guadiana en Huelva a Acoutim en Portugal, pero esta vez, íbamos a pasar más de media hora navegando desde Santa Pola a la Isla de Tabarca. Llegamos a las 10, más o menos, al puerto de Santa Pola, donde hay un parking privado. El billete de ida y vuelta sale por 10 euros y las mascotas viajan gratis. Había dos salidas, una en barco pequeño más rápido y otro más grande que tarda un poco más. Elegimos el grande por las perras, pero cuando vimos subir de repente a una clase entera de adolescentes con sus monitores, las perras dudaron en saltar por la borda. Al final, resultaron ser un grupo súper cariñoso con Tuca y Lola, ellas lo saben y, como siempre, se dejaron querer.

En poco más de media hora llegamos al embarcadero de la Isla de Tabarca aunque más que de una isla, se trata de un pequeño archipiélago, compuesto, además de Tabarca, por los islotes La Cantera, La Galera y la Nao. Sus costas albergaron en el pasado un refugio de piratas berberiscos. En el siglo XVIII, Carlos IIIordenó fortificar y levantar en ella un pueblo en el que alojar a varias familias de pescadores de Génova que estaban cautivos en la ciudad tunecina de Tabarka. Las murallas que rodean su núcleo urbano han sido declaradas Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural.

Es pequeña y se tarda poco en recorrerla. Nos gustó mucho, sobre todo las calles que discurren en paralelo de una punta a otra, con sus casas blancas y contraventanas pintadas en diferentes tonos de azul. Nada más entrar a la izquierda hay una playa de arena, pero no pudimos entrar porque las mascotas están vetadas. Las aguas transparentes las vimos en la otra punta de la isla, con unas calas rocosas increíbles para hacer snorkel. Entre gaviotas, brisa marina y no demasiada gente, fuimos descubriendo diferentes rincones de esta isla en la que habitan apenas 60 habitantes. También se puede dormir, hay varios hoteles y hostales disponibles. No me hubiese importado quedarme una noche allí, en el hotel boutique, isla tabarca, tenía buena pinta: https://hotelislatabarca.com/ ó haber comido un caldero tabarquino (muy parecido al arroz a banda que hemos comido alguna vez en Castellón). Nos conformamos con pasear entre gaviotas por las calas de aguas cristalinas, y un par de cervezas bien frescas en una terraza con vistas al gran azul. Antes de regresar, volvimos a cruzar la plaza mayor y a ver de nuevo al grupo de adolescentes del barco. Una plaza interesante, denominada “La Carolina”, recuerda un poco a las plazas coloniales y es de gran tamaño. Nos costó irnos de isla, fue otro acierto como Orihuela. Para la vuelta cogimos un barco más pequeño pero más rápido. El momento frikie del viaje (siempre hay uno o varios) fue al embarcar. Estábamos ya a punto de salir cuando apareció una pareja formada por un empresario valenciano y su novia latina-melosa teñida de rubia, con un perro de “pedrigree”. Cuando la rubia vio a nuestras peludas dijo textualmente “¿no le morderán a mi perro verdad”? a lo que le contesté con una sonrisa lacónica “pues espero que no”…. Se sentaron al fondo y todo el viaje el pobre perro tuvo que aguantar a su padre humano hablando con el móvil y repitiendo, una y otra vez la palabra “fenomenal”, mientras su musa latina le comía literalmente la oreja… pobre perro, qué pena nos dio… https://www.alicante.es/es/contenidos/isla-tabarca.

Ya eran más de las dos de la tarde y cómo no teníamos claro dónde comer, paramos en un Lidl para comprar comida y bebida para los cuatro. Ahora ya tocaba, desde Santa Pola, remontar hacia el norte por la costa de Alicante. Llegamos hasta Finestrat, otro pueblo en altura con vertiente al Mediterráneo, bueno más bien, al “Skyline” de Benidorm, nuestro Nueva York patrio. El significado de Finestrat, de hecho, es “ventana al mar” y la verdad es que subiendo, subiendo hasta la cima del pueblo (si no, nos da un parraque), las vistas se iban haciendo cada vez más espectaculares. Como dato curioso este pueblo está construido sobre una roca de yeso, una montaña llamada el “Puig Campana” y en sus calles hay varias dedicadas a gente del oficio “yesero. Para hacer senderismo por ésta, la segunde cumbre de Alicante, hay que llegar, como hicimos nosotros, hasta la “Font del Molí”, una fuente de origen islámico cuya agua discurre a través de acueductos subterráneos. En su día alimentaba molinos que había cerca de la fuente y ahora tiene 15 caños. www.linkalicante.com/ascension-puig-campana-font-moli/

Desde “La ventana al mar” descendimos hacia la costa y nos encontramos con nuestra “gran manzana”, rascacielos de todos los tamaños y colores en Benidorm, el “Blackpool” español a la medida de jubilados patrios y británicos que se quedan afónicos a la media hora de llegar al aeropuerto de Alicante. No entramos porque el fenómeno de “turismo ejemplar” para unos y denostado por otros, ya lo conocíamos. Lo que sí recomiendo es parar en Villajoyosa a escasos 11 kms, para disfrutar de este pueblo marinero y sus casas con fachadas de colores que componen un arco iris espectacular. Huele a chocolate, en la “Villa Alegre”, la marca “valor” tiene aquí su sede. Y si ya de paso queremos playa, nos olvidamos de las peleas por plantar la sombrilla de Benidorm, y extendemos nuestras toallas XL en cualquiera de las 10 playas mucho más tranquilas y silenciosas de la “Vila”, tal y como se la conoce a la capital de la Marina Baixa.

Ya era media tarde cuando volvimos a coger ruta hacia el norte, hacia nuestro destino para dormir esa noche, Altea.  Antes, volví a adentrarme hacia el interior para visitar otro pueblo que no conocía: Polop de la Marina. Desde la costa hacia esa localidad, debimos cruzar unas cien rotondas y setecientos locales comerciales a ambos lados de la carretera. Un auténtico horror… Era una tortura y en un momento dado, sin pensármelo dos veces, giré a la derecha y no seguí por la enésima rotonda. No podía más con tanto tráfico y tanta gente. Decidí en ese mismo instante dejar la visita de Polop para el día siguiente y dirigirnos hacia Altea. A nuestra anfitriona del apartamento turístico le había dicho que llegaríamos sobre las 7 de la tarde pero nos adelantamos y cuando la llamé, me dijo que le diera una media hora más para dejarlo todo preparado. Y así fue, Doris, encantadora nos recibió y nos alojó en un apartamento que desde aquí recomiendo por su ubicación, a escasos metros del centro histórico, por su espacio, limpieza y la piscina comunitaria que nos conquistó a última hora de la tarde. https://www.viamichelin.es/web/Hotel/Altea-03590-_-d234beba. Además, admiten mascotas por un suplemento de 10 euros /noche (2 x 1 nos hicieron).

Altea, personalmente creo que con Guadalest, son las dos localidades más bonitas e interesantes de la provincia de Alicante. En la “perla blanca”, ó la “Cúpula del Mediterráneo” no hay que perderse un recorrido por su centro histórico y tomar algo en una de las terrazas de la plaza del Ayuntamiento, contemplar las vistas desde el mirador de la Plaza de la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con su famosísima cúpula cerámica de color azul, bañarse en la playa de la Roda, relajarse en el jardín de los sentidos y si coincide, alucinar con los fuegos artificiales (castillos de fuego como les llaman por estos lares levantinos) del 10 de Agosto, desde la playa de la Olla. Ah, y por supuesto, caminar por el paseo marítimo que tiene una longitud de 4 kms. Si hay que poner un pero a Altea, es que sus playas no son de arena, son de piedras y es mejor prever el uso de cangrejeras y sillas, porque tumbarse modo “faquir” no convence mucho.  

Cuando nos dimos un merecido baño en la piscina, la cabeza aún me daba vueltas de tanto cruce de rotondas. Una pesadilla que conseguí borrar de mi mente gracias a esa media hora de relax total y absoluto. Esa noche tocaba partido de la Eurocopa, y como siempre, en honor a mi abuela, mi “mamie” francesa, tenía que ver sí o sí el Italia-Francia. Quería recordar viejos tiempos cuando nos llamábamos por teléfono cada vez que había un mundial o una Eurocopa. Así que después de dar una vuelta por el centro de Altea y que mis perras se hiciesen notar, ¡cómo no!, Compramos litronas frías y nos montamos una cenita opípara delante del televisor. Sufrir, sufrimos, Italia ganó en los penalties, como luego sucedería frente a España e Inglaterra en la final, pero eso, en esos momentos no lo sabíamos, y disfrutamos del partido desde el minuto uno.

Altea nos dejó un buen sabor de boca. Al día siguiente, nos levantamos temprano para no achicharrarnos desde el principio de la jornada. Tocaba volver a intentar llegar hasta Polop sin morir en el intento.

Miércoles 16: Polop de la Marina, Calpe, Moraira, Gata de Gorgos, Cabo San Antonio, Denia
No eran más de 11 kilómetros la distancia entre Altea y Polop de la Marina, una localidad que fue portada de prensa cuando asesinaron al alcalde, implicado en casos de corrupción urbanística, aunque al final los 7 sospechosos fueran absueltos por falta de pruebas. Viendo el nivel de urbanismo salvaje de la Costa Alicantina e incluso del interior, no me extraña que haya habido casos como éste… seguro que hay más. Si no había cemento, había mar de plástico en los montes cubriendo las plantaciones de nísperos. Como en Almería pero en vertical, las faldas de montes escalonadas y a rebosar de telas y plásticos de protección…. Desolador…

Polop, como muchos municipios del interior de Alicante está ubicado en las alturas. La casa del escritor Gabriel Miró, se encuentra en la famosa plaza de los 221 chorros (1 por cada municipio alicantino dice… pero son 143, no cuadran las cuentas); calles estrechas, ventanas enrejadas con forja, grandes portalones de madera y muchos rincones a descubrir en Polop. Valió la pena el segundo intento de llegar hasta allí.

Volvimos sobre nuestros pasos, para bajar a la costa otra vez, en dirección a Calpe y su seña de identidad, el peñón de Ifach. Tenía curiosidad por ver los “baños romanos de la Reina”. No sabía muy bien lo que nos íbamos a encontrar.EL navegador nos hizo bajar por una gran avenida de los “ejércitos españoles” hasta la playa. Una zona cercada, llena de maleza con un viejo cartel oxidado que contaba la historia del yacimiento arqueológico. ¿Eso era todo?. Me quedé un poco desconcertada, no podía ser… Seguimos andando por el paseo marítimo y finalmente con el Peñón a la izquierda, sin perderlo de vista, llegamos a unas piscinas naturales junto al mar. Allí estaban los famosos baños de la Reina. Un secreto guardado en las entrañas de Calpe. Cuentan los historiadores que esta “joya” arqueológica de época romana incluía: un palacio romano que constaba de pasillo, patio y ocho habitaciones, y cerca del litoral unas piscinas artificiales excavadas en roca destinadas a piscifactoría y posterior salazón de pescado, unas termas, una noria y cuatro aljibes.

Del salazón al snorkel, un uso bien distinto del lugar se hace ahora. Me hubiese encantado meterme al agua pero no podía ser, teníamos que seguir ruta y las perras no daban tregua. ¡Quedaba pendiente un baño de reina romana!!. Siguiente destino, otro municipio que había visto en las revistas de decoración (mi perdición) por ser santuario de artesanía, cestería, guitarras e incluso mosaicos hidráulicos. Todo lo necesario para llevarme hasta Gata de Gorgos. Pero antes, quería pasar por otros municipios que no conocía de incursiones previas por Alicante: Teulada, Benissa y Moraira. De las dos primeras, tengo que decir que ni paramos, no sentimos la necesidad de hacerlo al atravesar sus avenidas principales. Moraira es otra cosa, un pueblo marinero que me recordó un poco a Cassis en Francia. Tranquilo, pequeño, nada que ver con los rascacielos de Benidorm o Calpe. Las playas de Moraira son sencillamente espectaculares. La Playa de El Portet, con forma de concha, deslumbra por sus aguas cristalinas. Desde esa misma playa se inicia una ruta de senderismo que conduce hasta lo más alto del Cap d´Or, una estrecha península que se adentra en el mar algo más de 1km y que esta coronada por una torre vigía del siglo XVI. La panorámica desde la torre es espectacular. Podremos ver al sur, el peñón de Ifach, la Sierra de Aitana, el Puig Campana y hasta los rascacielos de Benidorm. Si nos giramos, veremos todos los acantilados de las Cumbres del Sol (repletas desgraciadamente de chalets que siguen construyendo) y, al fondo, el Cap de la Nao (Xàbia). El esfuerzo merece la pena, nosotros no tuvimos el valor de hacerlo por tiempo y por imperativo canino, pero Moraira, desde luego, ha sido un descubrimiento y habrá que volver. Además, volveremos tan sólo sea por descubrir la cala de Portitxol, un pequeño paraíso para bucear, que se encuentra en el camino que va desde Moraira hacia la playa de El Portet.

Cuando salimos de Moraira, el cielo estaba encapotado, daban lluvias a partir de las 3 de la tarde y queríamos llegar a casa sin sufrir tormentas. Al pueblo de Gata de Gorgos llegamos en menos de media hora. Moraira nos sorprendió, y este pueblo me decepcionó. Lo que hace el marketing… www.traveler.es/naturaleza/articulos/gata-de-gorgos-pueblo-mar-bonito-alicante-que-hacer-comprar/12959

Según este artículo, un paraíso de las compras de artesanía y lo que vieron mis ojos fue cuatro tiendas en la avenida principal, con capazos, cojines, alfombras y lámparas de esparto colgados en las fachadas de las tiendas. Yo me esperaba un pueblo como Altea, con encanto, talleres de artesanía, tiendas que enamoran pero no, “res que vore” como dicen en valenciá, bastante decadente y triste. Aviso a navegantes….

Sucumbimos a la tentación eso sí, y acabamos comprando dos sombreros y unos posa- vasos. No habíamos ido hasta allí para irnos con las manos vacías, había que compensar el fiasco con un capricho. Las nubes cada vez más grises nos empujaban a seguir. Queríamos comer en Denia, y antes pasar por Jávea, mejor dicho, ir a Denia pero por la costa desde Jávea, otra localidad turística que ya conocíamos. Nos habían hablado de otra cala imprescindible, la Cala de la Granadella. www.javea.com/cala-granadella/ pero tuvimos que dejarlo para otra ocasión, el tiempo no acompañaba. Jávea es 100% turística, otro de los puntos calientes de la Costa Blanca. Playas kilométricas, mucho ambiente y varios puntos de interés como el Faro del Cabo de la Nao, el mirador de la Cruz de Portitxol, ó los Molins de la Plana, unos antiguos molinos (sin aspas) bien conservados, en una zona con buenas vistas sobre Jávea.

Casi sin querer cogimos la carretera comarcal que une Jávea y Denia por la costa. Nos sirvió, a pesar de lo angosto y las curvas, para descubrir otro lugar inolvidable, el Cabo de San Antonio. Suele pasar, los sitios recomendados o leídos, a veces, decepcionan, sin embargo, lugares imprevisibles, que no estaban planificados, a menudo resultan ser sorpresas muy gratas. Este fue el caso. Soplaba mucho viento, y las nubes eran casi negras ya, no grises, pero nos dio igual, aparcamos el coche y con mucho cuidado nos asomamos al mirador del Cabo desde donde las vistas son impresionantes. Desde el Cabo de San Antonio, el mar, tan inmenso, parece más azul que en otros lugares. Si el día es claro, se distingue Ibiza a lo lejos. Después del mirador, se puede ir caminando o en coche hasta el Faro, desde dónde las vistas son hacia el norte, hacia Denia. Mires dónde mires, el mar te embauca, te sobrecoge, no somos nada frente a un mar abierto… Las perras nos devolvieron a la realidad, el ensimismamiento duró lo que tardaron en ladrar al ver a otros perros.

Llegamos a Denia justo a la hora de comer. Aparcamos en el puerto deportivo, dónde ya esperaban los ferries que van a Ibiza (qué recuerdos me vinieron a la cabeza de mi viaje a la isla con las “galácticas”) ,. En ese mismo puerto antes de salir ya se mascaba la tragedia: https://mimondolirondo.com/2006/08/19/caleteando-por-ibiza-y-formentera/

A mi Santo se le había antojado comer Indio, y casualmente aparcamos en frente de un restaurante con olor a pollo taandori. Tiene pecado, en Denia, comer Indio en vez de unas gambitas rojas pero un antojo, es un antojo. Pasamos por la terraza de un restaurante que olía a pescadito pero ni por esas, se impusieron la cerveza “cobra” y el massala más picante. Comimos en la terraza y las primeras gotas empezaron a caer cuando acabamos el helado de mango casero que estaba riquísimo. Denia fue el punto final de nuestra escapada por Alicante. Una ciudad muy tranquila, me gusta especialmente el paseo arbolado de la Calle Marqués de Campo, su centro histórico, el paseo marítimo y por supuesto, su Castillo del Siglo XI que alberga un Museo Arqueológico y al que se puede subir a pié desde el centro histórico, o en el tren turístico que sale desde la Calle Marqués de Campo.

Y así dimos por cumplido nuestro periplo por tierras alicantinas, primera escapada post-covid casi 2 años después de mi último viaje por la Rioja en julio de 2019. Una escapada breve y a poca distancia de casa pero las circunstancias mandan… ya volveremos a tirar millas, espero que pronto, muy pronto….

4 comentarios en “¡Vamoraver Alicante, Vamoraver!

  1. Va a resultar que el confinamiento tiene su parte buena: el placer de descubrir lo que queda cerca. Y un viaje tan bien contado con el estilo a la vez ligero y minucioso de Heráldica 68 nos contagia las ganas de recorrer estos rincones que son tesoros casi escondidos a un tiro de piedra de grandes destinos masificados. Imprescindible guardar esta crónica para hacer acopio de ideas que nos lleven a recrearnos con mucho más que sol y playa. Habrá muchas paginas de viajes, pero esta viajera siempre tiene el buen gusto de darnos pistas precisas para apreciar lo que buscamos los curiosos. Una gozada.

    1. Querido lector, mil gracias…. la verdad es que tenemos cerca muchos destinos increíbles…. no hace falta sacar la tarjeta de embarque para sumergirte en lugares a tiro de piedra con mucho, mucho que ofrecer.

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